Tenia ya claro donde iba a ir, como si lo hubiera estado planeando desde que se metió en aquel lugar del que no le permitían hablar, iba al Fridays: aquel garito oscuro y apartado de las calles habituales que todos en aquella ciudad conocían.
Decorado como si fuese un almacén de antigüedades, tenia las paredes cubiertas de armaduras, armas, tapices y una gran chimenea que siempre está encendida, como un salón del trono de las novelas de ficción que estaba acostumbrada a leer.
Llegó poco después del final del primer medio ciclo, pidió su primer chupito de vodka del día y se sentó en el lugar de siempre. Poco tardo el primer hombre, de lo que seria una larga lista, en acercase.
Pero solo seria uno el que la saciaría esa noche, y ese fue el forastero, llegó poco después de su octavo chupito, al mirarlo con los ojos empañados de alcohol decidió que el seria el elegido y que no tardaría en llevarlo al piso que tenia reservado aquella noche.
Escrito por: Ryck.
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