El novelista es un blog creado tanto para escritores/as como para lectores/as.

Tiene la finalidad de crear un cóctel de microrrelatos, de distintos géneros, creando así una comunidad de relatos cortos para cualquier lector/a.

6.3.11

El hombre.

El hombre, sediento de vida, está postrado en su vieja cama de roble, resulta una paradoja que esa cama mantenga la fuerza que el hombre perdió años atrás.
Ese hombre, con corazón palpitante, respiración dificultosa y con la boca entreabierta como queriendo decir algo, mas no media palabra; está solo, encerrado en una fría y lúgubre habitación sin más compañía que el rosario y el candil, y mientras el hombre muere, una vela se va apagando.

El hombre, que ve cercano su fin, no habla, piensa, piensa en las mieles que no comió, en los labios que no probó, en el cuerpo que no tocó. Más el hombre también recuerda, y recuerda las mieles que si comió, los labios que si probó, los senos que sí toco. iAh! Esos senos, esa figura, esa mujer de sabor del agua fresca, el hombre daría todo lo que fuera porque ella estuviese aquí, pero no, ella voló, y con ella paisajes, ríos, colinas, valles, montañas, sabores y colores que el hombre no volverá a ver.

El hombre suspira, solo el sonido de su respiración se escucha por toda la sala, su olor rezuma por todas las paredes, él, más que estar vivo, parece un mueble, un complemento inmóvil, inanimado y muy pronto inerte.

El hombre siente que ya viene, que ya llega la sombra, la oscuridad, poco a poco nota que las fuerzas le van fallando, que los párpados le pesan, que no siente su cuerpo y que una sensación de dulce descanso recorre todo su cuerpo. Una marabunta de imágenes ronda su cabeza como fotogramas finales de una película. Una lágrima resbala por la mejilla del hombre y llora, llora en silencio como no queriendo despertar a los espíritus. Y en ese momento, la vela se apagó.

Ya el hombre no es hombre, es un objeto más de la habitación junto el rosario y el candil, las campanas no doblan por el hombre. El hombre murió con la sonrisa en la cara feliz de haber sido algo más que carne. Ahora el hombre se desperdiga: El cuerpo vuelve al polvo, y el espíritu…………
¿Dónde va en espíritu?

Escrito por: Alberto Martín.

1 comentario:

  1. uuhh.. como mola.. :) ii el final dios.. me encangaa como describes la muertee.. :)
    es como sii io misma lo ubiera experimentado..
    a molado si si si !!
    unbeso!!!

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