El novelista es un blog creado tanto para escritores/as como para lectores/as.

Tiene la finalidad de crear un cóctel de microrrelatos, de distintos géneros, creando así una comunidad de relatos cortos para cualquier lector/a.

26.2.11

Se va, para no volver.

Ahora ya no llora. Ya derramó la última lágrima hace mucho tiempo. Ya no le queda nada por lo que llorar.
Todo a su alrededor se va sumiendo lentamente en la oscuridad, en el silencio.
Sus ojos ya no tienen esa chispa de luz que iluminaba las vidas de quienes la miraban, y sus ilusiones se han esfumado como una mariposa de un día. Las horas ya no pasan en su reloj, y sus latidos se han quedado parados.
Ya no es capaz de recordar las tardes de otoño que pasaba a su lado. Ahora en su memoria solo hay una capa de nieve, fría, muy fría, que cubre los recuerdos y los congela, que los mantiene escondidos en busca de un nuevo sol que los saque a relucir.
Solo le queda hablar con las olas, que van a morir a la playa, y escuchan el silencio que emana de sus pensamientos, vacíos de palabras, sin nada nuevo que contar.
Se tumba en la orilla, sus ropas se mojan, pero a ella ya no le importa. Empieza a llover, parece que las gotas pasasen a través de ella. La luz de las farolas del puerto iluminan su posición, pero no habrá nadie para observar lo que ella hace.
De repente, la luna asoma en un claro entre las nubes y la baña con sus rayos. Ella abre los ojos y la observa. "Es bonita", piensa. Es el primer pensamiento sobre algo a su alrededor. Se da cuenta de que llueve y tiene la ropa empapada. Es agradable sentir el agua en la piel. Decide darse un baño. Se quita toda su ropa y se mete en el agua lentamente.
Él, la observa desde el paseo y piensa que, sin duda, es la mujer más hermosa que haya visto jamás, y decide que ha de ganarse su perdón, pero ¿cómo?
-Envíale una rosa roja cada día, los 365 días del año, y acompaña cada rosa con una tarjeta.- dice su amigo, haciéndole salir de sus pensamientos.
-¿Que debe poner en la tarjeta?
-Rebusca en tu corazón las palabras más bonitas que le quieres dedicar. Y cuando te perdone, recuérdale todos los días que es tan bonita como la luna llena.
Pero ella está cansada ya, de él, de todo y de todos. Cada vez se adentra más y más en el agua. Su cuerpo se mezcla con las olas y su vida se escapa con el viento. Se va, para no volver.
Quizás al día siguiente, toda su vida se resuma en un titular de prensa, y él despierte, y se de por aludido, pero entonces ya será tarde. Ella se habrá marchado.
Es extraño, pero cuando los sucesos más trágicos tienen lugar, la lluvia siempre está presente.
Él, lo sabe, lo está viendo con sus propios ojos, pero no lo dirá en voz alta. En cambio, una lágrima resbala por su mejilla mientras el amor de su vida se pierde en el mar.

Escrito por: Lorena Franco.

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