El novelista es un blog creado tanto para escritores/as como para lectores/as.

Tiene la finalidad de crear un cóctel de microrrelatos, de distintos géneros, creando así una comunidad de relatos cortos para cualquier lector/a.

28.5.11

Sé el gran acierto de mi vida.


-Ven. Llama a la puerta. Sube el ascensor nervioso, que te cueste apretar el botón del tercero. Pasa dentro. Súbeme en volandas. Grita conmigo mucho para que se nos vaya el miedo. Sonríeme. Di que «se nos da muy mal no querernos». Dímelo al oído. Convénceme de que durante un año de mi vida no he estado equivocada. Olvida que hay un mañana. Vive el hoy, el ahora, el mañana. Hazme el amor, tres o cuatrocientas veces. Llega a cenar. Volvamos a París. Vayamos a Oporto. A Venecia. Al fin del mundo. Ven conmigo a ver el mar. Perdámonos en carreteras. Ayúdame a deshacer maletas. Duerme conmigo. Despiértate conmigo. Haz de mí tu mezcla. Perdamos la vida en algún concierto. Déjame ser un koala, tu koala, déjame abrazarte hasta morir. Mostremos al mundo que las casualidades más raras de la vida pueden convertirse en el mejor experimento jamás creado. Absórbeme. Cáete rendido por debajo de mi ombligo. Cuéntame cuentos, secretos, canta conmigo. Baila, pero también conmigo. Agárrame por la cintura, agárrame fuerte. Ven tarde, pero ven, sé el gran acierto de mi vida.

Tienes hasta mañana para aparecer por la puerta.

Pero si no llamas, y por tanto no subes, y no estás nervioso, y no entras dentro, y ni me subes en volandas, y ni gritas conmigo, y no se te va el miedo, crees que se está mejor sin querernos, no me convences, y para ti hay un mañana, y no quieres hacer el amor tres o cuatrocientas veces y no llegas a cenar, y no te haces a la idea de volver a París o de viajar a Oporto, si tienes miedo del Fin del mundo, no te quieres salar de mar, no quieres perderte en carreteras y prefieres despertar sólo, sin mezcla, si quieres sobrevivir a los conciertos, no quieres oír hablar de koalas y no crees en las casualidades raras de la vida, ni en la absorción, ni en las muertes por debajo del ombligo, si no cuentas cuentos, ni secretos, ni cantas, ni bailas, y tampoco tienes fuerzas para agarrar mi cintura... No vengas… Sabré que nos hemos perdido.

-Volveré. Volveré  porque eres como un mosaico. Un montón de pedacitos rotos que forman algo nuevo y 
fantástico. ¿Y sabes qué? Yo sacaba las mejores notas de mi clase de arte.


Escrito por: Sondra.

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